martes, 2 de enero de 2018

NUEVO AÑO, MISMAS COSTUMBRES

El ruido de las campanadas esta todavía en el aire y los buenos deseos se agolpan en nuestra cabeza y corazones.

Este año será el definitivo, el de los idiomas, el gimnasio, las lecturas de libros postergados, los cambios, las amistades, los viajes aplazados y las aventuras, los amores y ese siempre deseo de "jubilarnos" o que "nos toque la lotería", para no volver a trabajar nunca más.

No terminamos de tomarnos el ultimo sorbo de nuestras copas cuando sentimos en nuestra propia alma esa fuerza, esa necesidad de ser mejores, de cambiar no solo a nosotros mismos, sino también el entorno, a los demás, a todo lo que no es grato o esta mal en este mundo.

Todavía resuenan los últimos cohetes que despiden al año viejo y dan la bienvenida al nuevo, cuando abrazados a nuestros seres queridos tenemos ese instante donde les valoramos, les vemos en su justa importancia y recordamos aquellos que no están con nosotros y que sentimos tan cerca en esta noche especial.

Pero no tenemos que preocuparnos, llegará la mañana del día uno con sus diferentes formas de resacas, bien sean de alcohol o digestivas, o de cocinas y salones por recoger, como si una batalla hubiera pasado en ellas. Y después de este día, este primer día, el fatídico día 2, rompedor de sueños, estableciendo la rutina a la que estamos condenados y nos devuelve la vida tal y como es.

Para este nuevo año 2018, os deseo que sean siempre 31 de diciembre, que todos los días deseemos esas cosas que parecen solo estar durante los efímeros sonidos de las 12 campadas.

martes, 19 de diciembre de 2017

ABAJO LA RAZÓN, VIVAN LAS EMOCIONES

En estas fechas la publicidad entra en nuestras vidas por todos los medios, algunos tradicionales y otros más "novedosos", pero en casi todas podemos observar que lo importante ya no es el producto, sus cualidades, las características técnicas, lo importante es lo que nos hace sentir.

Los almacenes no ofrecen productos, ofrecen momentos, los perfumes nos inspiran instantes de felicidad, amor y sexo, los coches no tienen caballos en sus motores, tienen lugares y espacios de ciudad y naturaleza, extrañamente mezclados.
Los ordenadores y teléfonos móviles no son instrumentos de trabajo o comunicación, son verdaderas cajas mágicas de sensaciones y relaciones con personas. Llegamos al punto en que los embutidos son terapias contra males psicológicos nacionales. No podemos dejar ver con fascinación como las empresas no luchan en el ámbito de la lógica, la razón y la oferta de sus mejores cualidades, sino con los sentimientos y el corazón de los consumidores. 
Me pregunto: ¿podremos ofrecer software por emociones y no por prestaciones? a o mejor ya incluso lo hacemos cuando elegimos ciertas aplicaciones porque las tienen otras empresas o simplemente las recomiendas personas que nos inspiran confianza o respeto.
Al final creo que dejaremos de razonar para solo sentir. Ganará el corazón a la razón y la lógica.